viernes, 5 de mayo de 2017

Capítulo 11: La modernización de la escuela infantil en Cataluña

En Cataluña la sensación de atraso, de distancia con Europa, se vivía con intensidad desde finales del siglo XIX y crecía la convicción de que solo mediante el impulso de un proyecto regenerador propio, e impulsado desde la misma Cataluña, se conseguiría la modernización necesaria y el progreso que el nuevo siglo reclamaba. Durante las primeras décadas del siglo XX en Cataluña se fue construyendo un amplio movimiento que protagonizaba la modernización política, social, cultural y educativa al que Eugeni d´Ors, uno de sus principales inspiradores, le dio el nombre de Omitir. Es un movimiento que pretende la reconstrucción nacional superando las fórmulas caducas del pasado y englobó a personalidades de distintas tendencias. Un proyecto que encontró el apoyo necesario para desarrollarse en la actuación política del nacionalismo burgués conservador de la Liga Regionalista y que luego se convirtió en el partido hegemónico en Cataluña, especialmente después del triángulo, en las selecciones de 1907, de los partidos nacionalistas catalanes agrupados en la coalición Solidaria Catalana.

Desde finales del siglo XIX, los ideales regeneracionistas que clamaban por la modernización del país encontraron en Cataluña una amplia difusión entre sectores ideológicos muy diversos que iban del catolicismo, al republicnismo y al obrerismo. Los partidos monárquicos y las oligarquías que los poyaban eran incapaces de llevar a cabo las reformas estructurales necesarias para llevar a cabo el desarrollo social y económico de España. A finales del XIX se hacía patente el fracaso en la construcción de un Estado-nación moderno, en el que habían soñado los primeros liberales españoles, y que fuese capaz de crear las complicaciones necesarias entre amplios sectores de la población. Los problemas derivados del paso de una sociedad agraria tradicional a una industrial y urbana, con las consecuencias sociales que ello tenía, seguían sin resolverse. Amplios sectores sociales quedaban excluídos de los servicios más básicos, como era el caso de la educación elemental. La cuestión social era cada vez más conflictiva y el movimiento obrero, que ya estaba ampliamente organizado, reclamaba mejoras en las condiciones de vida de las clases trabajadoras. El atraso en el desarrollo educativo y cultural, así como el escaso nivel de la investigación científica, era visto por algunos como un lastre para conseguir la cohesión, la democratización y el desarrollo económico.

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