viernes, 5 de mayo de 2017

Capítulo 5: El método educativo para la infancia: el de Froebel

Presentación.
A principios del siglo XIX se produjo una mayor aceptación de la ciencia como modo de explicar y entender el mundo en detrimento de la tradición religiosa occidental. Pero la lucha entre ambas direcciones fue más allá de esa dicotomía conceptual ya que la propia ciencia estaba dividida en diferentes posturas sobre la cuestión religiosa. Por un lado, aquellos que defendían la teología natural entendiendo “la ciencia confirmaría la idea del díselo de la tierra como expresión de orden divino” y, por otro, los que interpretaban la naturaleza en “términos materialistas y mecanicistas” (Bowen, 1985). En esa primera corriente de pensamiento debemos enmarcar al personaje protagonista de este capítulo, Friederich Wilhelm August Fröbel, por su importante misión en la pedagogía y por habernos dejado como legado un sistema fijado y meditado, configurando el primer modelo formalizado de educación infantil en la primera mitad del siglo XIX. Antes de introducirnos en su método educativo, veamos algunos hitos relevantes en su fecunda y fluctuante vida.

Fröbel, como más comúnmente se le conocía, nación en Oberweissbach el 21 de Abril de 1782, en la región forestal de Turingia, coincidiendo en gran parte con el gran movimiento filosófico alemán y cercano a la publicación de Kant (1997), La Crítica de la razón pura. Sus primeros conocimientos los aprendió de su padre y de la escuela rural de su pueblo. Su madre había muerto a su nacimiento. Fue aprendiz de guardabosques, trabajo que conformaría un elemento clave en su posterior teoría de la educación por la creciente admiración y amor que fue acumulando por las ciencias naturales. Asistió a la universidad de Jena, durante los años de 1799 a 1802, cuando Naturphilosophie estaba en su punto más álgido y Schiller daba clases en dicha universidad. Allí se formaría en estudios de matemáticas, mineralogía, física, química, y derecho administrativo, entre otros. Estos estudios, junto a los conocimientos de fue albergando sobre arquitectura, no apartaron a Fröbel de su verdadera vocación: la búsqueda de la autoperfeccionamiento y la autoeducación.

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