Presentación.
A
principios del siglo XIX se produjo una mayor aceptación de la ciencia como
modo de explicar y entender el mundo en detrimento de la tradición religiosa
occidental. Pero la lucha entre ambas direcciones fue más allá de esa dicotomía
conceptual ya que la propia ciencia estaba dividida en diferentes posturas
sobre la cuestión religiosa. Por un lado, aquellos que defendían la teología natural
entendiendo “la ciencia confirmaría la idea del díselo de la tierra como
expresión de orden divino” y, por otro, los que interpretaban la naturaleza en “términos
materialistas y mecanicistas” (Bowen, 1985). En esa primera corriente de
pensamiento debemos enmarcar al personaje protagonista de este capítulo,
Friederich Wilhelm August Fröbel, por su importante misión en la pedagogía y
por habernos dejado como legado un sistema fijado y meditado, configurando el
primer modelo formalizado de educación infantil en la primera mitad del siglo
XIX. Antes de introducirnos en su método educativo, veamos algunos hitos relevantes
en su fecunda y fluctuante vida.
Fröbel,
como más comúnmente se le conocía, nación en Oberweissbach el 21 de Abril de
1782, en la región forestal de Turingia, coincidiendo en gran parte con el gran
movimiento filosófico alemán y cercano a la publicación de Kant (1997), La Crítica de la razón pura. Sus primeros
conocimientos los aprendió de su padre y de la escuela rural de su pueblo. Su madre
había muerto a su nacimiento. Fue aprendiz de guardabosques, trabajo que conformaría
un elemento clave en su posterior teoría de la educación por la creciente admiración
y amor que fue acumulando por las ciencias naturales. Asistió a la universidad
de Jena, durante los años de 1799 a 1802, cuando Naturphilosophie estaba en su punto más álgido y Schiller daba
clases en dicha universidad. Allí se formaría en estudios de matemáticas,
mineralogía, física, química, y derecho administrativo, entre otros. Estos estudios,
junto a los conocimientos de fue albergando sobre arquitectura, no apartaron a
Fröbel de su verdadera vocación: la búsqueda de la autoperfeccionamiento y la
autoeducación.
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