Pablo
Montesino y las primeras escuelas de párvulos en España.
Algunos
especialistas, como la profesora Carmen Sachidrián, hace ya tiempo que
reconocieron que “la aparición de las escuelas de párvulos y la de las escuelas
normales son las dos principales innovaciones del siglo XIX en cuanto a
instituciones que van a incorporarse al sistema escolar” (1983, p.77). Y no les
faltaba razón. Porque, en último término, como recomendaba insistentemente de
Francisco Giner de los Ríos, lo importante en el personal de la enseñanza es su
formación y no su selección. Y si la a formación se dedicaban las escuelas
normales, la primera escuela de párvulos que hubo en España, además de educar a
los niños y niñas en aquella edad, sirvió de escuela normal para la formación de
maestros que luego regentarían otras escuelas de este tipo –en Madrid o en
otras ciudades-; por otra parte, cumplió una importante función social, pues
fue una de las primeras instituciones en ayudar a la mujer trabajadora en la
era industrial.
Desde
ese doble punto de vista la génesis de las escuelas de párvulos constituye un
capítulo de gran interés en nuestra historia de la educación. Tal capitulo lo
empezaremos recordando que la primera escuela de esas características abierta
en España fue inaugurada el 10 de Noviembre de 1838, en Madrid, y señalando que
esa escuela se puso en funcionamiento gracias a la contribución económica, política
y educativa de la sociedad encargada de
propagar y mejorar la educación del pueblo (SEPMEP) constituida por varios
cientos de personajes importante de la política, la medicina, la cultura y la pedagogía.
Su existencia se debía al interés de los nuevos gobernantes españoles por extender
la instrucción elemental al pueblo y, por otro lado, implantar en el país las
instituciones educativas y sociales de más éxito en las naciones más
importantes de Europa, como Inglaterra. En consecuencia, fueron decretándose algunas
disposiciones oficiales, aunque de forma tímida y sin apoyo económico, que
abrieron la puerta a la instauración de nuestras escuelas de párvulo. Más adelante
trataremos de la SEPMEP y de la consolidación de las escuelas de párvulos, pro dedicaremos
la mayor parte del capítulo a la figura del introductor de estas escuelas en
España, el zamorano Pablo Montesino, y al primer manual español para los
maestros de párvulo.
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