viernes, 5 de mayo de 2017

Capítulo 4: Pablo Montesino y las primeras escuelas de párvulo en España.

Pablo Montesino y las primeras escuelas de párvulos en España.

Algunos especialistas, como la profesora Carmen Sachidrián, hace ya tiempo que reconocieron que “la aparición de las escuelas de párvulos y la de las escuelas normales son las dos principales innovaciones del siglo XIX en cuanto a instituciones que van a incorporarse al sistema escolar” (1983, p.77). Y no les faltaba razón. Porque, en último término, como recomendaba insistentemente de Francisco Giner de los Ríos, lo importante en el personal de la enseñanza es su formación y no su selección. Y si la a formación se dedicaban las escuelas normales, la primera escuela de párvulos que hubo en España, además de educar a los niños y niñas en aquella edad, sirvió de escuela normal para la formación de maestros que luego regentarían otras escuelas de este tipo –en Madrid o en otras ciudades-; por otra parte, cumplió una importante función social, pues fue una de las primeras instituciones en ayudar a la mujer trabajadora en la era industrial.
Desde ese doble punto de vista la génesis de las escuelas de párvulos constituye un capítulo de gran interés en nuestra historia de la educación. Tal capitulo lo empezaremos recordando que la primera escuela de esas características abierta en España fue inaugurada el 10 de Noviembre de 1838, en Madrid, y señalando que esa escuela se puso en funcionamiento gracias a la contribución económica, política y educativa de la sociedad encargada de propagar y mejorar la educación del pueblo (SEPMEP) constituida por varios cientos de personajes importante de la política, la medicina, la cultura y la pedagogía. Su existencia se debía al interés de los nuevos gobernantes españoles por extender la instrucción elemental al pueblo y, por otro lado, implantar en el país las instituciones educativas y sociales de más éxito en las naciones más importantes de Europa, como Inglaterra. En consecuencia, fueron decretándose algunas disposiciones oficiales, aunque de forma tímida y sin apoyo económico, que abrieron la puerta a la instauración de nuestras escuelas de párvulo. Más adelante trataremos de la SEPMEP y de la consolidación de las escuelas de párvulos, pro dedicaremos la mayor parte del capítulo a la figura del introductor de estas escuelas en España, el zamorano Pablo Montesino, y al primer manual español para los maestros de párvulo.


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